La Europa que no queremos. Conferencia de Teresa Freixes


La crisis de los derechos humanos en la Europa de hoy.

Esta frase que me sirve de título es el nombre de la conferencia organizada por la asociación Tr3s Qu4rts 5inc Qu4rts y FCACU (Federació Catalana d’Associacions i Clubs Unesco) para la que han invitado como ponente a la Sra. Teresa Freixes, catedrática en Derecho Constitucional de la UAB, cátedra Jean Monnet y experta en temas europeos que nos ha sensibilizado a todos los asistentes sobre la situación de los Derechos Humanos (DDHH) en Europa.

Al iniciar su exposición la Sra. Freixes resalta que no es fácil entender la situación real en Europa si no se entiende su entramado jurídico y su historia, desde los inicios en 1951 con la firma del Tratado de París entre Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y Países Bajos para crear la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA).

Después llegaron los tratados de: Roma, Bruselas, A. U. Europea, Maastricht, Ámsterdam, Niza y Lisboa. Todos estos se basan en tres pilares fundamentales: el estado de derecho, la democracia y los Derechos Humanos.

La intención de vertebrarse como institución cohesionadora de territorios no sólo ha generado derechos mediante herramientas e instituciones como: Carta de los derechos fundamentales de la Unión Europea, el Defensor del Pueblo Europeo, Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos o en la Carta Social Europea del Consejo de Europa…, también ha generado desigualdades.

La cesión de soberanía que implica pertenecer a la Unión Europea, donde no todos los países ratifican la totalidad de los tratados o lo hacen con cláusulas interpretativas por intereses nacionalistas, las diferencias culturales a la hora de interpretar, la complicada organización política… entre otros, son hechos que favorecen el incremento de las desigualdades. Por otro lado, la crisis que padecemos desde hace años no hace más que agudizar aún más estas diferencias, la xenofobia, el paro, la pobreza… y la crisis de los refugiados y su nefasta gestión.

El marco normativo que regula las políticas sobre controles en las fronteras, asilo e inmigración queda recogido en los artículos 77 al 80 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE). Hace especial referencia al artículo 79 y a la importancia de diferenciar de forma clara: asilado, refugiado e inmigrante económico.

Para aclararlo, la Sra. Freixes explica que por un lado tenemos la inmigración económica, que está regulada por las diferentes leyes de extranjería de los países miembros, y por otro lado las personas con derecho de asilo y los refugiados.

Las personas a las que se les reconoce el derecho de asilo se quedan en el país de forma permanente. A diferencia de los refugiados, a los que se les da una protección temporal mientras dure el conflicto que les hizo salir de sus países. Finalizado el conflicto, los refugiados vuelven a su país.

También se da la posibilidad de que a los refugiados se les reconozca el derecho de asilo. La protección complementaria que supone ser refugiado se mantiene hasta que se estudien los motivos de la salida del país y si estos son suficientes para conceder el derecho de asilo.

Es evidente que no podemos someter a un único país la presión de soportar la llegada de tantas personas que huyen del horror. A pesar de que la solidaridad y la cooperación son valores de la Unión Europea, a pesar de la solidaridad para soportar el coste que representa la ayuda a los refugiados por el conflicto en Siria es decepcionante ver cómo algunos países como Polonia o Hungría no ayudan por negarse a acoger a musulmanes. O la actitud de Dinamarca y Holanda que requisan los bienes de los que llegan huyendo del conflicto para soportar el coste de su manutención, recordando prácticas demasiado cercanas en el tiempo como para pasar por alto y mirar hacia otro lado.

Esta falta de solidaridad provoca que otros países se vean saturados para gestionar la llegada de más personas y empieza a incrementar la tensión y la xenofobia en su territorio.

La crisis en la gestión de los refugiados por el conflicto sirio ha puesto de manifiesto las dificultades de la Unión Europea para afrontar este tipo de situaciones y agrava aún más la percepción de la “ciudadanía europea” sobre la institución.

Libertad, igualdad, solidaridad y cooperación. Los derechos son instituciones jurídicas reguladas por normas. Para poder disfrutarlos es necesario que sean protegidos y se garantice su ejercicio.

Mapa: Las rutas de inmigración a Europa del diario ABC.
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